La bóveda enmarcada en la luna llena de
tus ojos. La sin medida de la
no-Razón escapándome rehusándome
huyéndome.
La autontagiada espera de la bruma aspera de la noche.
(Invitación de paraísos pocos)
Pocas manos para maniobrar
más de un cuerpo. Dos cuerpos como el relato esquizofrénico abajo del sol.
(Ya)
La
locura de volverse quizás
inalcanzable a tu mismo cielo.
Me mirás:
te-horror me-horror dos-horrores o ErRoReS.
Errados errantes orgullos. Orgasmos.
Más dos en la carne tibia que recubre el espejo insólito y desolado
¡más!
¡Soledado!
(menos extraño)
Tu voz como un cuento mezquino mil veces contado y jugado
y jugado ¡y no!
justo no jugado justamente.
Guirnaldas de fuego te cosen las manos
mías-tuyas tuyas mías
si conjugadas de nosotros.
Y la lluvia puto pedazo de cielo que me llega hasta el hueso del alma
y me brota
ensoledada y me siente
ensordecida y te busca en
desespero.
El semáforo en verderojoamarillo es la cuerda que conecta
la pata de tu cama
a la mía.